Cuentos Populares del Llano

Historias


Se dice que es el espanto de un hombre parrandero y mujeriego que murió solo y abandonado y busca la compañía de alguien que cabalgue a altas horas de la noche por los senderos de la llanura. Otros dicen que persigue a las mujeres en estado de embarazo. Emite un silbido largo y agudo espeluznante y que hace sentir un frío intenso, que congela.


Es un espíritu burlón que persigue a las mujeres, especialmente a las muchachas bonitas. Sólo se deja ver de las mujeres a quienes persigue y se les presenta en forma de un niño que hace toda clase de muecas, les tira objetos pequeños y les propone amores. A las que acceden, les lleva frutas.
Al duende hay que decirle toda clase de groserías y de esa forma se retirará definitivamente. También se va si se toca música de cuerda porque se dice que así se acuerda de la música celestial.


La leyenda habla de un hombre blanco que enamoró y se casó con dos indígenas hermanas que vivían en una aldea. Las jóvenes tenían varios hermanos que vivían con el resto de la familia en una comunidad ubicada a un día de camino y cada vez que iban a ver a sus hermanas, les pedían que fueran a visitar a sus padres; pero a pesar de la insistencia de ellos y del hombre blanco, las dos hermanas nunca regresaron a su aldea natal; ni siquiera cuando murió el padre. Cuando les dieron la noticia de la muerte, pensaron que se trataba de una mentira para convencerlas a ir la otra aldea.
Al cabo de cuatro años los indígenas, según la tradición, fueron a trasladar los restos del padre, un ritual de esta etnia que se realizaba cada vez que un grupo se trasteaba a otra aldea.
Aún así, las hermanas seguían empeñadas en no regresar; pero la familia creía que el motivo era el esposo que no las dejaba. Sin embrago, el hombre blanco asistió a la ceremonia y los hermanos, embriagados con yaraque y chicha decidieron cortarle la cabeza al blanco. Su alma de inmediato se trasladó a la aldea de las mujeres, les contó lo que acababa de pasar y las convirtió en tonina (delfín rosado) y manatí.


El Gringo (Lucho Duarte)

El Hachador Perdido (Hipólito Arrieta)

El Paisa

Enamorado y Cobarde (Rafael Martínez)

Florentino y El Diablo (De Alberto Arvelo Torrealba)

Mi Abuelo era Cazador

Mujer Llanera (Manuel Orozco)

Plegaria humana

Mitos-Leyendas El gringo, El paisa, Enamorado y cobarde, Mi abuelo era cazador, Mujer llanera

Considerada como una de las leyendas más conocidas del llano, cuenta la vida del hombre que quería ser el más poderoso de la región. Su nombre era Juan Francisco Ortiz, amo y señor de las tierras de la Macarena. Este Señor hizo un pacto con el diablo en el cual le entregó a su mujer e hijos a cambio de mucho dinero, ganado y tierras.
El diablo le dijo a Juan que agarrara un sapo y una gallina a los cuales debía coser los ojos y enterrar vivos un Viernes Santo, a las doce de la noche, en un lugar apartado; luego debía invocarlo con el alma y el corazón. Juan cumplió con lo encomendado. Pasaron varios días y sus negocios prosperaban.
Una madrugada se levantó temprano y al ensillar su caballo divisó un toro negro imponente, con los cuatro cascos y los dos cachos blancos. En la tarde regresó de su trabajo y vio que el toro todavía se encontraba merodeando la casa. Pensó: "Será de alguna vecina".
Al otro día lo despertó un alboroto causado por los animales y se imaginó que la causa era el toro negro. Entonces trató de sacarlo de su territorio, pero no le fue posible. Cansado y preocupado por el extraño incidente se acostó, pero a las doce de la noche fue despertado por un imponente bramido.
Al llegar al potrero se dio cuenta que miles de reces pastaban de un lado a otro y así, su riqueza fue aumentando cada vez más.
Durante muchos años fue el hombre más rico de la región, hasta que un día misteriosamente empezó a desaparecer el ganado y disminuir su fortuna hasta que quedó en la miseria. Se dice que Juan Machete, después de cumplir su pacto con el diablo, arrepentido, enterró la plata que le quedaba y desapareció en las entrañas de la selva.
Cuenta la leyenda que en las tierras de la marranera, deambula un hombre vomitando fuego e impidiendo que se desentierre el dinero de Juan Machete.


anima-taguapire

A pocos kilómetros de Santa María de Ipire, Estado Guárico, se encuentra el Hato Barrialito, que perteneció al Señor Natalio González Hurtado.
A ese hato llegó a desempeñarse como trabajadora María Francisca "Panchita" Duarte, conocida popularmente como "Mama Pancha", "Pancha Duarte" y "Ánima del Taguapire"; fue una mujer bondadosa, responsable, decente y de un carácter recio.
Cuentan los ancianos de la localidad, que era una excelente partera (comadrona, como las llamaban antes).
Se dice que murió de paludismo, desconociéndose el día y año exacto de su muerte y que cuando la llevaban a enterrar, el río les impidió cruzarlo, por lo que tuvieron que poner el chinchorro donde la llevaban debajo de un árbol de taguapire.
Al día siguiente, cuando ya el río les permitía proseguir, no pudieron mover el cadáver porque estaba tan pesado, que decidieron enterrarla al pie del árbol.
De ahí que al ánima se le conoce como "Ánima del Taguapire".
Cuenta la leyenda, que un día un llanero de la zona se sentó a descansar bajo el árbol y le pidió al ánima que le ayudara a recuperar su ganado y a cambio él le haría un cercado de palma para que nadie la pisara; el milagro se cumplió y el hombre no pagó su promesa, por lo que el ánima se manifestó a través de una aparición, causándole un gran espanto; para compensar su falta, el llanero mandó a construirle un túmulo de ladrillos en el sitio donde fue enterrada, lo que sirvió como inicio de lo que hoy es la Capilla del Ánima del Taguapire.
Desde ese momento, cada viajero y visitante de la región hace su parada en este lugar, para pedirle al ánima milagrosa que le ayude a resolver sus angustias...

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